Problemas de rechazo y selectividad de alimentos


Alimentarse es un proceso que aprendemos según crecemos, y aunque no lo creamos, es un desarrollo lento.


Aprender a beber de una taza, morder, masticar, o utilizar una cuchara, son hábitos que aprendemos a lo largo del tiempo y que vamos madurando según crecemos.


Es muy común ver niños que rechazan cierto tipo de alimentos, sobretodo en la primera etapa de su infancia. Solemos creer que este hecho se produce porque al niño no le gusta ese alimento, no tiene hambre o simplemente está enfadado y se niega a comer. Pero en muchos casos esta negativa está asociada a un rechazo a alimentarse o a una selectividad alimentaria.


Rechazo a alimentarse: el niño se niega a comer todos o la mayoría de los alimentos.

Selectividad alimentaria: el niño ingiere una variedad limitada de alimentos y rechaza el resto.


Esto puede pasar por una combinación de varios factores médicos, sensoriomotores y conductuales.


Factores médicos


Se ha demostrado que la mayoría de los niños con rechazo a alimentarse tienen una afección clínica o algún problema de desarrollo (trastornos fisiológicos que afectan a la función digestiva; el tipo de respiración, el esfuerzo respiratorio…). Estos problemas pueden hacer que el proceso de alimentarse sea algo difícil e incluso doloroso, por lo que el rechazo es una respuesta adaptativa del niño ante esa situación.


Factores sensoriomotores


A menudo los problemas de rechazo y selectividad están relacionados con una hiperrespuesta sensorial del niño, lo que hace que (generalmente) puedan comer ciertos alimentos sólidos, como el plátano, pero en cambio, experimenten rechazo hacia aquellos alimentos con texturas mixtas o blandas, como los potajes, los yogures o las compotas.


En muchas ocasiones, comer con cuchara, beber de una taza y masticar, ayuda a estos niños a aceptar nuevas texturas.


Factores conductuales


Este es un factor en el que la interacción con la familia es vital, ya que alimentarse es un proceso de asociaciones, en el que es de vital importancia aprender tanto acompañados, como por si solos, en las diferentes etapas del crecimiento.

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