¿Se puede ser adicto a la comida?


Muchas personas hablan comúnmente de una adicción a la comida. Pero, ¿se puede ser adicto a algo que no solamente es sano, sino que es imprescindible para nuestro organismo?


Entre elegir si la adicción a la comida existe o no, teniendo en cuenta los factores neurobiológicos y comportamentales, hoy en día podemos decir que las evidencias apuntan más al sí. No obstante, no hay que confundir la adicción a la comida con la obesidad. Pese a que un gran porcentaje de obesos cumplen los criterios normativos de adicción a la comida, el 30% sigue sin cumplirlos siendo obesos igualmente. Por ese motivo, no podemos afirmar ni que los adictos a la comida sean obesos ni viceversa.


Por otra parte, la comida no es per se una sustancia adictiva que cumpla con los requisitos que sí cumplen las drogas. El hecho de si la comida se considera adictiva dependerá de los criterios que utilicemos para definir una adicción. Hay cierta evidencia de tolerancia y abstinencia con los dulces altos en grasa en los seres humanos, así como la hay con el tabaco o el alcohol. No obstante, es algo esporádico. Si la ingesta de esta comida no tiene consecuencias negativas en el individuo y no hay intentos fallidos de dejar de comer grandes cantidades, no hay ningún diagnóstico de adicción. La mayoría de las personas sanas y dentro de su peso normal no serían diagnosticadas como adictos a la comida. Ésta, por lo general, no puede ser considerada una sustancia adictiva ya que, en su mayor parte, produce consecuencias positivas más que negativas.


En conclusión, y aunque con cierta prudencia, se puede confirmar la existencia de la adicción a la comida, teniendo en cuenta una serie de particularidades con respecto a las otras adicciones causadas por otro tipo de sustancias. El mecanismo de refuerzo es parecido, pero los cambios anatómicos del cerebro diferentes, y en ese sentido queda todavía mucho por investigar al respecto.

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