Alimentos hepatoprotectores

El hígado es un órgano cuya función principal es filtrar la sangre, limpiarla de sustancias tóxicas que el organismo no necesita. Funciona, además, como almacén de reservas de energía que se transforman en glucógeno y se almacenan en el hígado en casos de necesidad y es el encargado de producir bilis, que se almacena en la vesícula biliar y nos permite aprovechar los nutrientes de los alimentos. Además del hígado graso, existen otras patologías que afectan a este órgano: el colesterol y afecciones como la cirrosis, esta última derivada del consumo de tóxicos, entre otras.

Para que este órgano funcione de forma correcta, se recomienda un estilo de vida saludable, que incluya la práctica regular de ejercicio físico moderado, además de una alimentación correcta con la presencia de todos estos alimentos hepatoprotectores:


Brócoli

Al igual que las espinacas y otras hortalizas de hoja verde, es rico en vitamina E, que ayuda a prevenir el hígado graso. Actúa como antioxidante y reduce el proceso de inflamación en el hígado graso. Otros alimentos ricos en vitamina E son las nueces, las semillas y las grasas vegetales.


Champiñones

Estas setas son ricas en vitamina D, una sustancia cuyo déficit se ha asociado con la incidencia de enfermedades hepáticas.


Escarola

Forma parte, junto con el rábano, la alcachofa, la berenjena o la achicoria, del grupo de alimentos llamados coleréticos, que activan la producción de bilis. Estos alimentos hacen que la bilis sea más fluida y abundante, de manera que las digestiones serán más fáciles.


Nueces

No solo son cardiosaludables y ayudan a regular el colesterol, sino que su consumo, al igual que ocurre con otras grasas similares como las que encontramos en el aceite de oliva y el aguacate, desplaza el de otras menos recomendables, como las procedentes de las carnes rojas.


Cereales integrales

Gracias a su aporte de fibra, los granos integrales impiden que el colesterol se absorba, de modo que si escogemos esta versión en lugar de granos refinados estamos protegiendo el hígado.


Salmón

Los pescados azules, como el salmón o las sardinas, así como los suplementos de aceite de pescado ricos en omega-3, pueden mejorar el hígado graso ya que ayudan a mantener los niveles enzimáticos en el hígado y, por tanto, prevenir la acumulación de grasas en este órgano.


Café

Es otro alimento colerético, que tomado en las cantidades adecuadas puede proteger el hígado y mejorar la digestión. Tomar café (máximo 3 tazas al día) podría reducir el riesgo de padecer trastornos digestivos como la formación de cálculos biliares, piedras en la vesícula o pancreatitis, entre otras.


Té verde

La combinación entre el consumo de extracto de té verde y la práctica de ejercicio físico regular, según varios estudios, podría reducir la gravedad de la enfermedad del hígado graso por obesidad hasta en un 75%.


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