El peligro de los refrescos azucarados

En la actualidad está cada vez más claro que el impacto de los azúcares añadidos de la dieta en la salud puede ser mucho más profundo y perjudicial. Las bebidas azucaradas suponen la fuente principal de azúcares añadidos en España. La cantidad de azúcar de una lata de un refresco equivale a 9 cucharadas, lo que supone entre 200 y 500 calorías diarias. Tan solo con 1 litro semanal ya se aumenta el riesgo de padecer patologías. Los azúcares presentes en los refrescos, al estar en un medio líquido se absorben mucho más rápido, provocando picos muy elevados de insulina en sangre.


Cada vez hay más evidencias científicas que demuestran los efectos nocivos para la salud que tiene el consumo de este tipo de bebidas.

Recientes estudios demuestran que consumir refrescos azucarados aumenta el riesgo de:

  • Padecer obesidad; beber 0,5 litros diarios aumenta el peso en 11 kg anuales.

  • Desarrollar diabetes tipo II debido a los picos de insulina que se generan.

  • Padecer insuficiencia cardíaca y como consecuencia sufrir un infarto.

  • Sufrir un ictus.

  • Padecer síndrome metabólico; hiperglucemia, hipertensión, dislipidemia y acumulación de grasa en el abdomen.

  • Contraer cáncer de mama, de hígado, de endometrio, colorrectal, de riñón, de vesícula biliar, de páncreas y de tiroides.

  • Tener el ácido úrico alto y por lo tanto de sufrir gota.

  • Obesidad infantil; por cada bebida azucarada consumida, un niño aumenta la probabilidad de padecer obesidad en un 60%.


Además, el azúcar disminuye la absorción de minerales esenciales, puede desarrollar caries dentales y genera adicción.

En un estudio se vió que en el mundo, en un año 655.000 muertes fueron atribuibles al consumo de bebidas azucaradas. En México suponen el 60% de las muertes en menores de 45 años y en EEUU se ha concluido que los costes de salud que tienen las enfermedades derivadas de su consumo suponen unos 150.000 millones de dólares al año.


En conclusión, las bebidas azucaradas matan pero la gente no es consciente. Por eso se han aplicado impuestos, para que le gente deje de consumirlas.

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