La importancia de la alimentación en las patologías

La diabetes, los infartos, las enfermedades cardíacas, el cáncer y las enfermedades respiratorias son las principales causas de mortalidad en el mundo. Todas ellas están asociadas al estilo de vida, por lo que hay que cuidar nuestra manera de vivir. Se registran más muertes debidas a una mala alimentación que a otras causas como, por ejemplo, el tabaco.


La alimentación tiende a ser cada vez más calórica y menos nutritiva, por ello hay que concienciar a la gente de lo sumamente importante que es adquirir unos buenos hábitos alimentarios.


Actualmente es muy común encontrar alimentos procesados en cualquier supermercado y tendemos a comprarlos ya que nos permiten no tener que cocinar. El problema es que estos alimentos contienen ingredientes refinados, azúcares, grasas, exceso de sales y muchos aditivos indeseados. El consumo de estos producen a largo plazo diabetes, colesterol, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc.


Todos los alimentos refinados o procesados aportan calorías pero pocos nutrientes y esto favorece la obesidad y la malnutrición al mismo tiempo. Para prevenirlo hay que intentar comprar productos mínimamente procesados, por eso es importante mirar el etiquetado y elegir alimentos naturales.


Además, consumimos demasiada grasa animal, procedente de carnes rojas, derivados lácteos y pocos pescados azules, frutos secos y aceites vegetales con ácidos grasos insaturados, los cuales favorecen una buena salud cardiovascular y antiinflamatoria.


Otro factor importante es que el gasto calórico ha disminuido considerablemente en los últimos años debido a la evolución de la tecnología, que nos permite desplazarnos menos y hacer muchas de las tareas cómodamente con el móvil o el ordenador desde casa. Esto quiere decir que al gastar menos, debemos consumir menos energía, sin embargo, consumimos lo mismo o incluso más pero quemamos menos.


En resumen, para mantener una buena salud y prevenir enfermedades crónicas es importante:

  • Evitar el consumo de alimentos refinados y procesados.

  • Reducir el consumo de azúcares y sales.

  • Reducir el consumo de grasas animales.

  • Consumir hidratos de carbono integrales y legumbres, pescados, frutas y verduras.

Así como:

  • Mantener una buena hidratación.

  • Realizar ejercicio físico.

  • Tener un buen equilibrio emocional y vivir en un entorno saludable.

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