Mitos y verdades de la panela

La panela es el jugo que se obtiene del prensado de la caña de azúcar, que se deshidrata y solidifica para venderse en forma de paneles o granulado. A diferencia del azúcar blanco y moreno, no pasa por un proceso de centrifugación ni de refinado, lo que significa que no se separa el azúcar de la melaza, como ocurre con el azúcar convencional, por eso tiene ese color.



Su aporte calórico es ligeramente menor y presenta una serie de micronutrientes entre los que destacan el calcio, el magnesio, el fósforo y el hierro. Es un producto menos procesado y más natural pero eso no significa que sea bueno para la salud.


La panela también es rica en vitaminas, sobre todo del grupo B, son fuente de antioxidantes e intercambiarla por el azúcar blanco contribuiría a aumentar la ingesta de estas sustancias, pero sigue sin tratarse de un producto saludable. La OMS aconseja que los adultos no superen los 25 gramos de azúcar diarios, ya sea blanco o panela.


Por lo tanto, es una alternativa no muy distinta al azúcar, pero que por lo general suele valorarse mejor. Esta percepción depende de varios factores, pero los más importantes son su denominación de producto no procesado, sin refinar, natural o ecológico.


No existe ninguna alternativa realmente buena al azúcar por lo que se recomienda reducir su ingesta poco a poco, debemos acostumbrar a nuestro paladar al sabor original de los alimentos y educar a los más pequeños de la casa con este objetivo.

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